Dom. Ene 16th, 2022
Marcela Hernández



El sentido de vida parte de la voluntad que el hombre tiene por encontrarlo. De la libertad de elegir una postura ante los sucesos de su existencia (positivos o negativos), pero, sobre todo, de la responsabilidad de actuar conforme a dicha elección, buscando el bien común y evitando transgredir la vida de los demás.

Es así que la libertad y la responsabilidad necesitan ser un binomio indivisible. La libertad que se ejerce sin una consciencia sobre el impacto a terceros se transforma en libertinaje, en un sin sentido y vacuidad.

Este tipo de libertad (aquella a la que se le ha amputado la responsabilidad) es hoy la bandera que se erige para defender el individualismo y sus consecuencias egocéntricas. La exigencia de un respeto a nuestras decisiones, cuando somos incapaces de respetar la libertad de los demás.

Llegamos así a experimentar una hipersensibilidad ante las acciones y opiniones ajenas, así como el autoengaño que nos justifica y deslinda de nuestras propias palabras, obras y omisiones. Más allá de la culpa está nuestra falta de responsabilidad.

“La raíz de la libertad se encuentra siempre en la razón. No hay libertad sino en la verdad. Santo Tomás de Aquino.

5 propuestas para ejercer la libertad de forma responsable

1.    Modular la actitud. Elegir una actitud que construya aun en medio de la destrucción. De ver el bien que se esconde detrás de los males. Decidir y hacernos responsables de lo que hacemos con lo que nos pasa, lejos de permitir que las circunstancias nos definan, determinen y nos insensibilicen ante el sufrimiento que podamos causar a los demás.

2.    Auto-trascendencia. Es la habilidad para prescindir de nosotros mismos y centrarnos en otra cosa que no sea el propio estado emocional de cada momento. Lograr voltear la mirada hacia los otros, dejando el enfoque excesivo en nosotros mismos y aumentar nuestra disposición de entrega y servicio.

3.    Respuestas VS. Preguntas. Capacidad para sustituir las preguntas que refuerzan nuestro papel de víctimas de las circunstancias por las respuestas que la vida nos requiere en cada momento, buscando que éstas reduzcan el impacto negativo hacia el entorno e incrementen su bienestar.

4.    Confianza en la misión: Tener la convicción de que nuestra vida tiene un sentido, de que estamos en este mundo por y para algo y seguir con fervor nuestro llamado, desde la fe que nos permite creer que el verdadero ¿para qué? de esta vida, consiste en prepararnos para la vida eterna.

5.    Voluntad: Vivir plenamente conscientes de que, si bien sostenemos el timón y somos libres de elegir nuestros caminos, siempre estaremos sujetos a la última de las voluntades: la de Dios, la perfecta, la incomprensible y a veces “insoportable”, pero al final la única y verdadera. Aprendamos a soltar el control cuando ya hemos hecho todo y sólo nos resta confiar en ÉL.

La libertad es un don, una gracia que Dios nos dio para actuar conforme a nuestra voluntad, pero así también nos dio la razón para ejercerla de manera responsable, recordándonos, desde los primeros mandamientos, que si nuestra voluntad no parte del amor a ÉL, a nosotros mismos y a los demás, entonces, no tendrá sentido el uso de nuestra libertad.

 



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Por CAtolicos

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